Infancias sin infancias

Por: Antonio Leone. 
Los recuerdos de la niñez se caracterizan por imágenes de rodillas raspadas, de pantalones rotos de tanto jugar, de manos sucias que tapan caras igualmente sucias pero sonrientes, de globos y tortas de cumpleaños, de risas, llantos y consuelos a esos llantos.

Ellos, Alejandra y Elvio Ferreyra tienen recuerdos diferentes. Las rodillas que Alejandra recuerda son las de su padre a las que ella se aferraba, con apenas tres años, para que no se lo llevaran. Sus manos, mientras declaraba, estrujaba un pañuelito de papel. Su mamá estaba embarazada y el día que nació su hermanito es una fecha que trae a la memoria más dolor. Esa fecha es referencia de cuando “volvieron a entrar a la casa”, porque no les alcanzó con llevarse a Alberto César Ferreyra, volvieron a saquearlos.

“Hay muchas personas que podrían haber declarado pero ya no están”, dijo Alejandra, que reconstruyó los testimonios que fue recogiendo su abuelo a lo largo de una búsqueda que se llevó su vida. Una búsqueda que ella heredó y que continúa porque su papá es otro de los desaparecidos que fueron vistos en el penal de Villa Urquiza. Algunos ex detenidos, que estuvieron en el pabellón de ‘presos comunes’, hablaron con Alberto César Ferreyra. Él les había pedido que le digan a su familia que estaba allí adentro pero cuando su abuela fue a preguntar por él se lo negaron. “El señor Molina falleció. Él sí quería venir a declarar, él se acordaba de mi papá”, lamentó Alejandra frente al tribunal.

Elvio Ferreyra no tuvo fiestas de cumpleaños. Le tocó nacer el mismo día que cumplía años su padre. Llegada esa fecha el llanto, el dolor, la desesperanza eran las emociones que se recrudecían. Con nueve años se enteró lo que le había pasado a su papá e intentó quitarse la vida. Su hermana Alejandra también tuvo un intento de suicidio. La muerte de su madre significó más soledad. “Mis abuelos no pudieron ser mis abuelos, tuvieron que ser mis padres”, había dicho Alejandra, que además destacó: Mi papá no tuvo un juicio. Mi papá está desaparecido”.

El Gringo Ferreyra, militante de la Organización Montoneros, fue secuestrado el 27 de agosto de 1976.
Todavía lo buscamos.

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