¿Que molesta de una obra artística?

Por Antonio Leone.

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De vez en cuando, sectores de la derecha de nuestra sociedad ponen el grito en el cielo por alguna obra artística.
Ahora lo hicieron por la exposición de Randa en la Casa Histórica de la excelente artista tucumana Carlota Beltrame.
Me pregunto entonces, ¿qué les molesta de una obra? Creo que la primera respuesta es que les molesta el arte, les molesta como todo lo que no tributa a su dios, el mercado. Les molesta lo que no tiene precio sino valor. Les molesta mucho.

Pero en este caso particular, les molesta mucho más porque la obra recuerda un hecho histórico de la lucha popular; la toma simbólica por parte de un comando Montonero del salón donde se juró la independencia en nuestra Casa Histórica.

Recordemos el hecho y su contexto.

El contexto:
 
En la provincia se vivía en un permanente estado de rebeldía popular en respuesta al genocidio social y económico que provocó la dictadura de Onganía en agosto del ’66 con el cierre de once ingenios, obligando al éxodo masivo de 200.000 tucumanos y tucumanas que pasaron a conformar las villas miseria y de los barrios populares de la CABA, el primer y segundo cordón de ciudades de la PBA, el Gran Mar del Plata, el Gran Rosario y el Gran San Miguel de Tucumán.

Tucumán transitaba jornadas de lucha y rebeldía. Entre 1969 y 1972, el pueblo se rebeló, resuelto a enfrentar a la dictadura. Las numerosas huelgas y manifestaciones culminaron con las revueltas populares conocidas como Tucumanazos.

En mayo de 1969 paralelo al Cordobazo, tuvo lugar la primera revuelta, solidarizándose con la lucha nacional. El 19 de marzo de 1969 se produjo una gran manifestación en defensa de un ingenio azucarero en Villa Quinteros, sin resultado; el 14 de mayo, obreros de otro ingenio que estaba siendo desmantelado sin pagar sueldos adeudados ocuparon la fábrica, y en los días siguientes se produjeron disturbios en San Miguel de Tucumán, en lo que se conoció como el primer Tucumanazo.

El segundo Tucumanazo se inició el 10 de noviembre de 1970 y se extendió durante cuatro días, a lo largo de los cuales la población tomó una gran parte de la ciudad de San Miguel de Tucumán.
Es de destacar que la dictadura había prohibido toda actividad política y sindical, manteniendo a su vez la proscripción del peronismo, que llevaba dieciséis años en esas condiciones.
 
El hecho:

Como parte de su “estrategia comunicacional”, un comando Montoneros «en nombre del pueblo, y en defensa de la patria», toma el 3 de febrero de 1971 la Casa Histórica de Tucumán “como homenaje y recuerdo de la Independencia económica que el general Perón declarara, junto al pueblo en dicho lugar en 1947”.
Redujeron a la guardia policial, y en el salón donde se juró la independencia nacional estamparon las figuras de Perón y Evita y llenaron las paredes con grafitis que decían “Unidad Básica Combatiente Evita”, “Perón Vuelve”, “Montoneros” y “Perón o Muerte”.

No hubo heridos ni daños materiales permanentes. La acción en total dura unos 20 minutos y el comando se retira sin disparar ni un tiro.

Es esta historia de lucha y resistencia popular que los herederos del bombardeo de Plaza de Mayo, de los fusiladores de León Suárez y del secuestro y desaparición de treinta mil argentinos pretenden también hacer desaparecer.
El intento de censura de la Obra de Carlota Beltrame recuerda al allanamiento de la casa en París de Pablo Picasso; un oficial nazi lo interroga mirando al Guernica: ¿Usted hizo esto? A lo que el artista responde “No, no lo hice yo, lo hicieron ustedes”.

Antonio Leone, 7 de setiembre de 2021.
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